ISSN 0120-0216
Resolución No. 00781
Mingobierno

Consejo Editorial

Luciano Mora-Osejo (א)
Valentina Marulanda (א)
Heriberto Santacruz-Ibarra
Lia Master
Marta-Cecilia Betancur G.
Carlos-Alberto Ospina H.
Andres-Felipe Sierra S.
Carlos-Enrique Ruiz.

Director
Carlos-Enrique Ruiz

Contacto
Tel: +57.6.8864085
Carrera 17 No 71-87
Manizales, Colombia,
Sudamérica.

No todos conocemos la diferencia entre cara y rostro, aunque sí hay quienes sentimos que algunas caras, sin ser rostros, -esto es que no traducen las emociones en acciones- nos son enrostradas.

Caras de subir el ánimo

Por todos lados se oye "somos los más fuertes" -Imagino que esa cara ocurre en cada uno de los bandos en conflicto.

Caras de desaliento

Un trabajador de limpieza que por primera vez llega a un edificio a limpiarlo no recuerda o no estáseguro a dónde ha llegado. Saca su celular y toma varias fotos del exterior y del interior del edificio (debido a los bombardeos diarios y en ocasiones permanentes a los que está siendo sometida Israel, las puertas de los edificios no deben estar aseguradas para permitirles a los transeúntes entrar a la carrera a buscar protección en el refugio o en las escaleras del edificio); de seguro para enviarlas a su empleador con objeto de verificar si se encuentra en el lugar correcto.

Un ciudadano común avisa del comportamiento inusual del limpiador-fotógrafo colgando en redes sociales registros fotográficos y fílmicos del accionar del chico, poniendo a la población en general sobre ascuas.

Cuando los registros empiezan a hacerse virales y la gente empieza a reaccionar con paranoia, la policía se da a la tarea de intentar aclarar qué fue lo que el chico realmente hizo, con el fin de intentar recuperar el ánimo de las personas, pero esto se dificulta debido a la credibilidad menguada hasta el descrédito casi total de la policía que se puso al servicio del gobierno fascista de Netanyahu, al que se le acusa enteramente de ser el culpable de la tragedia que vive hoy Israel. Esta última cara de la policía, tan difícil de remover, ya no sirve para levantar el ánimo de nadie, a raíz de su accionar en las protestas multitudinarias en las que, con chorros de agua y pintura a presión y bombas de humo lacrimógeno, trató a los israelíes tan duro como si fueran sus propios enemigos, usando métodos que normalmente se usaban solo en las protestas palestinas en los territorios ocupados en la margen occidental del Río Jordán y en la misma frontera del sur con la Franja de Gaza. Cuando era contra los palestinos aparecía la cara sosa de la aburrición de lo cotidiano, pero cuando los mismos métodos represivos se usaron para aplacar las protestas de los judíos israelíes contra el gobierno extremista de Netanyahu, apareció la cara del asombro y la incredulidad.

La cara del desconcierto

Aparece a raíz de que ha dejado de fluir dinero y poca gente sale a trabajar, bien por miedo, bien porque han sido llamados a servir en las filas del Ejército -seguramente el chico de la limpieza de antes estaba haciendo un remplazo de alguien que llamó para declararse enfermo o de alguien que está entre el barro y el arenero que rodea a Gaza-, mientras las aseguradoras y los bancos no han detenido el cobro de intereses y los arrendatarios continúan cobrando mensual y cumplidamente por su propiedad arrendada.

El dolor y la barbarie los propician los vecinos enemigos, a extremos tales como decapitar bebés (Herodes reencarnado), quemar vivas a familias enteras, exhibir como trofeos de guerra a niñas violadas chorreando sangre por sus piernas, expuestas en plena calle en Gaza City, mientras la multitud de pacíficos gazatíes celebra y vitorea a los terroristas de Hamás que las han traído en el capacete de nuestras conocidas narco Toyotas. Lo anterior y más horrores, solo para que crezca como bola de nieve la indolencia del "Yo primero, el segundo, el tercero".

La cara de la fatalidad

A cada toque de alarma, de la sirena que advierte que fue lanzado un misil o a veces una lluvia de misiles sobre territorio israelí desde algún lugar plagado de civiles en Gaza, le sucede un inimaginable número de llamadas telefónicas y mensajes de texto o Whatsapp a amigos y familiares dentro y fuera del territorio de Israel, que contiene solo dos palabras: “Estoy bien”.

La cara de la convivencia

La guerra como una manera de quemar el excedente: Hamás gana prestigio a punta de quemar no solo las casas, las infraestructuras y la vida y el futuro de los habitantes de Gaza y de los civiles del sur de Israel, sino además explota en mil pedazos toda posibilidad de lograr algún día un Estado para los palestinos y la paz para los dos pueblos. Hamás recibe montones de dinero de la llamada comunidad internacional, léase la ONU, la Unión Europea, el gobierno de Qatar y, por supuesto, de los ayatolas de Irán. Pero también de Bibi, que asumió que mientras les fluyera efectivo, los iba a mantener tranquilos, cayendo en lo mismo que Bukele y anteriores presidentes de El Salvador hicieron con las llamadas Maras para tratar de reducir el número de asesinatos. A Bibi no le funcionó la práctica que llevan a cabo los padres ocupados, sin tiempo para invertir en sus hijos, pero con abultadas cuentas de banco: les dan dinero en vez de cariño y las consecuencias se pagan después.

La cara del descaro

Una vez llevado a cabo el ataque brutal de Hamás contra la población desarmada de los pueblos y los kibbutzim del sur de Israel, y de la reacción no menos brutal del “ejército más moral del mundo”, tanto los mass-media como todas las redes sociales han dejado que la bella, valiente y vilipendiada Ucrania se desenfoque totalmente y entre en proceso inexorable de fade out.

La cara de la osadía

Todo el mundo en el mundo se siente especialista en el conflicto, recitan consignas de lado y lado, toman partido como si se tratara de un partido de fútbol e igual les da pasar de la información a la opinión y viceversa, generando confusión y caos entre todos y agregando dolor y rabia al odio insondable de ambos bandos.

La cara de la esperanza

Envuelta en una nube de humo y dolor, la cara de la esperanza ni siquiera se perfila, aunque percibiendo el espíritu de estos pueblos, se sabe que ahí está, en alguna parte, escondida.

La cara amable

Víctimas hemos sido todos del poético ladrón de bicicletas que, desde el 7 de octubre no sale del refugio.

 

Tel-Aviv, Octubre del 2023

Copyright ©Powered by Quantica